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Etapas de la vida/Niños - 21/12/2010

La importancia de los probióticos en la alimentación infantil

Los expertos aseguran que es fundamental para la nutrición de los más chicos porque mejora las funciones inmunológicas, promueve la salud gastrointestinal y reduce el riesgo de infecciones.

 

Autor: Dra. Mónica E. Del Compare (MN: 87.709 y MP: 444.723)
          Pediatra y gastroenteróloga
          Sanatorio Mater Dei

Autor: Dra. Mónica E. Del Compare (MN: 87.709 y MP: 444.723)          

           Pediatra y gastroenteróloga          

           Sanatorio Mater Dei

 

 

La colonización del intestino con bacterias empieza durante el nacimiento, cuando los bebés están expuestos a la flora intestinal de su madre durante el parto natural.

 

Cuando un bebé pasa por el canal de parto, bacterias buenas y protectoras como la bifidobacteria establecen rápidamente lugares para adherirse en la pared gastrointestinal del bebé y forman una barrera protectora mucho antes de que microorganismos con efectos dañinos puedan habitar en esa zona.

 

Tener una flora intestinal sana es muy importante para ayudar al sistema inmunológico del bebé.


Los probióticos proveen una cantidad de bacterias buenas para el cuerpo que van a influir en el equilibrio microbiano intestinal de manera positiva. De esta forma, los probióticos mejoran las funciones inmunológicas y promueven la salud gastrointestinal, reduciendo el riesgo de una infección.

 

En el caso de los bebés que nacen por cesárea, su colonización bacteriana estará enlentecida debido a que la cesárea es un procedimiento quirúrgico realizado en condiciones estériles y por lo general con una dosis de antibióticos previa al acto quirúrgico.

 

Los nacidos por parto natural tienen contacto con la flora vaginal de su madre (Probióticos) al pasar por el canal de parto. Estas bacterias colonizarán el intestino del bebé evitando que bacterias  potencialmente peligrosas se multipliquen y de esta manera causen enfermedades como la diarrea, entre otras.  Sin embargo, las bacterias probióticas promotoras de la salud como la bifidobacteria presente en la leche materna restablecen una flora intestinal deseable y proveen protección.

 

Se recomienda la lactancia materna exclusiva durante los primeros seis meses de vida, no sólo por su efecto nutricional sino también por su efecto protector en cuanto al pasaje de probióticos a través de la misma, reforzando el sistema inmunológico del lactante, sobre todo en aquellos niños nacidos por cesárea.

 

En todos los casos, es bueno reforzar la presencia de probióticos en la dieta del bebé cuando comienza con la alimentación complementaria a partir de los seis meses. Afortunadamente, a través de estos años de avances en la ciencia médica, nutricional y de la microbiología, se desarrollaron distintas opciones de fórmulas infantiles, un aliado especial para aquellas mamás que no puedan amamantar por distintas razones.

 

Estudios científicos demuestran que bebés que recibieron una fórmula suplementada con probióticos tienen menos episodios diarreicos. Incluir probióticos en la fórmula es un avance científico que no sólo aporta nutrientes básicos para el crecimiento y el desarrollo sino que agrega un componente funcional que se enfoca en un objetivo importante de la nutrición: mejorar el sistema inmunológico de un bebé.

Fuente: Infobae
Fuente de Imagen: freedigitalphotos.net