Salud Plena - 21/06/2012
Día Mundial contra la ELA
Se trata de una enfermedad degenerativa que afecta las células nerviosas provocando debilidad progresiva. Un llamado a la concientización.
El 21 de Junio se celebra el Día Mundial de la Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA), una enfermedad degenerativa que afecta a las células nerviosas provocando debilidad progresiva del músculo y, finalmente, parálisis. Aunque han sido, y siguen siendo muy diversos los esfuerzos de la comunidad científica para conocer más datos sobre esta enfermedad, la realidad es que, por el momento, su origen sigue siendo desconocido.
En la actualidad, se conocen dos tipos de ELA, y concretamente la de carácter esporádico es la que se considera la forma más frecuente de la enfermedad, representando aproximadamente el 90% de todos los casos de esta patología. Un dato significativo es que esta enfermedad se produce de forma aleatoria y esporádica, sin que esté presente ningún factor de riesgo asociado y sólo entre el 5% y el 10% de los afectados tienen antecedentes familiares de dicha enfermedad.
Los síntomas generalmente no se presentan hasta después de los 50 años, pero pueden empezar en personas más jóvenes. Las personas que padecen esta afección tienen una pérdida de la fuerza muscular y la coordinación que finalmente empeora e imposibilita la realización de actividades rutinarias, como subir escalas, bajarse de una silla o deglutir.
Los músculos de la respiración y de la deglución pueden ser los primeros en verse afectados. A medida que la enfermedad empeora, más grupos musculares desarrollan problemas.
Esta enfermedad no afecta los sentidos (vista, olfato, gusto, oído y tacto). Sólo en raras ocasiones afecta la función intestinal o vesical o la capacidad de una persona para pensar o razonar.
Los síntomas pueden ser, entre otros:
- Dificultad para respirar.
- Dificultad para deglutir.
- Ahogos.
- Babeo.
- Naúseas.
- Caída de la cabeza debido a la debilidad en los músculos del cuello.
- Calambres musculares.
- Contracciones musculares llamadas fasciculaciones.
- Debilidad muscular que empeora en forma lenta.
- Parálisis.
- Problemas en el lenguaje, como patrón de habla lento o anormal (mala articulación de las palabras)
- Cambios en la voz, ronquer.
- Pérdida de peso.
Es conveniente consultar a un genetista si en la familia existen antecedentes de esclerosis lateral amiotrófica.
