Salud Plena - 02/06/2010
Alimentación sana y la probabilidad de enfermar.
Los beneficios de una dieta saludable demuestran que podemos disminuir el riesgo de enfermar.
Conocemos que una dieta cargada en grasas saturadas y carente de frutas y verduras podría influir hasta en un 35 por ciento en la aparición de enfermedades, como sobrepeso, hipertensión arterial, dislipemias, etc., además es recomendable sumar fibras y no beber alcohol en exceso.
La mala alimentación puede influir como factor de riesgo en hasta un 35 por ciento (en casos extremos, en hasta un 70 por ciento) en la aparición de ésta enfermedad. Hay que considerar que los otros factores tienen que ver con el tabaquismo, el sedentarismo y con la herencia genética, por señalar los más importantes.
Existen medidas fundamentales que se deben tener en cuenta en la vida cotidiana:
- Basar la alimentación en variedades de frutas, vegetales y legumbres.
- Mantener un peso ideal.
- Hacer actividad física de moderada a intensa, como mínimo 3 veces por semana.
La modificación de estos hábitos es un trabajo difícil y gradual que garantiza mejorar la calidad de vida. La selección correcta de los alimentos nos permite mantener una dieta completa en cuanto al ingreso de minerales y vitaminas, los cuales se ven afectados en planes de alimentación inadecuados.
Para ejemplificar estos conceptos tratemos de llevar a la práctica algunos consejos como:
- Mejorar la calidad de los carbohidratos, no sólo los diabéticos: no está bien que se eliminen o reduzcan drásticamente, hay que elegir, simplemente, las opciones más sanas, en vez de pan blanco optar por el integral (con más fibra) y sumar semillas y legumbres.
- Elegir proteínas de buena calidad: incluír proteínas provenientes de vegetales, granos o frutas secas, complementadas con pescado, carnes magras y lácteos descremados. Así se ingiere menor cantidad de grasa saturada pero se obtienen más fibras, vitaminas y minerales.
- Hay que ingerir menos grasas saturadas (grasa animal) que están en las carnes grasas, lácteos enteros, fiambre y embutidos. Consumir hasta tres veces por semana pescados y reducir a dos veces semanales las carnes rojas y aves.
- Evitar las gaseosas que aportan calorías vacías y tomar agua, ya que ésta interviene en los procesos metabólicos.
- No abusar del alcohol.
- Limitar el consumo de sal. El límite máximo diario equivale a una cucharadita de té.
Los vegetales protegen de enfermedades de colon, recto, estómago, pulmón, boca, faringe y esófago. Hay evidencias de que las fibras ayudan a prevenir el cáncer de mama, recto y colon. Sobre el alcohol, sospechan que un consumo excesivo eleva el riesgo de cáncer de faringe, laringe, hígado, esófago y boca.
Autor: Lic. Cristina Maceira.
