Artículos Científicos - 08/02/2010
Adolescencia e ideas suicidas, otro efecto adverso del sobrepeso.
El riesgo se incrementa hasta un 45% en aquellos que, aun sin sobrepeso, consideran que su peso es excesivo.
Los datos obtenidos de un estudio llevado a cabo por investigadores pertenecientes al Instituto de Salud Pública de la Universidad Estatal de Georgia (Atlanta - Estados Unidos) indican que los adolescentes que presentan sobrepeso, o que simplemente consideran que lo padecen, tienen riesgo incrementado de suicidio.
Este trabajo fue publicado en la revista Journal of Adolescent Health.
Esta asociación es un tema de creciente interés en la literatura médica. Varios trabajos relacionan el índice de masa corporal, peso, imagen corporal percibida, satisfacción con su cuerpo, medidas/comportamientos destinados al control de peso como importantes factores de riesgo para la presentación de conductas suicidas en la juventud/adolescencia.
La conclusión surge luego de haber observado e interrogado a 14.041 estudiantes de diversas instituciones educativas de los Estados Unidos. Los datos crudos indican que, utilizando distintos modelos de comparación, aquellos con sobrepeso y percepción de su imagen con sobrepeso tienen 1,41 a 1,73 veces más intentos de suicidio. Visto de otra forma, el 8,15% de los entrevistados con sobrepeso u obesidad reconoció haber intentado suicidarse, porcentaje que disminuye a 6.5% en sus pares con peso normal.
Lo anterior implica que estos hallazgos indican que los adolescentes con sobrepeso, real o imaginario, tienen un mayor riesgo de suicidarse. Esta realidad se torna más preocupante si consideramos que la cifra de niños y jóvenes con sobrepeso u obesidad es cada vez mayor.
Otros datos obtenidos que merecen ser mencionados son los siguientes:
- El 29% de los entrevistados refirió haber consumido drogas.
- Casi el 45% dijo haber consumido alcohol en los últimos 30 días.
- Un 28,5% se sintió triste y/o desesperanzado durante casi todos los días por dos semanas.
Es difícil encontrar una explicación directa para justificar esta asociación. Probablemente esté relacionada con los efectos de una excesiva presión social por tener un cuerpo ajustado a los ideales de belleza social y el estigma potencial que acarrea el exceso de peso.
Finalmente se podría recomendar que aquellas estrategias de prevención deberían extenderse también a aquellos jóvenes que se perciben con exceso de peso y no solamente a los portadores de un elevado índice de masa corporal.
