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Cuidados del Corazón

En la actualidad la mortalidad por enfermedades cardiovasculares, es la primera causa de fallecimiento en nuestro país, por encima de otras enfermedades como el cáncer.

Alimentá tu corazón

La alimentación es uno de los pilares básicos para el cuidado del corazón

Controla el consumo de alimentos con un alto contenido en azúcares y sal.

Intenta incluir en tu dieta cinco porciones de fruta y verdura al día

Mantén el consumo de bebidas alcohólicas dentro de los límites recomendados por los profesionales de la salud.

Incorpore alimentos ricos en fibra como cereales integrales, legumbres, vegetales y frutas

Mueve tu Corazón

Mantenerse físicamente activo

Intenta realizar como mínimo 30 minutos de actividad física moderada cinco veces a la semana. 

Subir las escaleras,  andar o en bicicleta en lugar de auto.

Compartir el ejercicio con los amigos y la familia. Estará más motivado

Antes de comenzar una nueva rutina de ejercicio consultar al médico.

Amá tu Corazón

Dejar de fumar es la decisión más importante para mejorar la salud de tu corazón.

A los 2 años de abandonar el hábito de fumar reduce sustancialmente el riesgo de padecer una enfermedad coronaria.

A los 15 años de dejar de fumar el riesgo de enfermedad cardiovascular es similar al de una persona no fumadora.

Si le resulta complicado dejar el tabaco solicita la ayuda de un profesional.

Realizar actividades recreativas, que lo hagan sentir felíz favorece la salud psíquica y cardiovascular

29 de Septiembre DIA MUNDIAL DEL CORAZÓN

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Hipertension Arterial

Esta enfermedad, caracterizada por valores elevados de la presión arterial,  pude ser de origen primario, si hay un componente genético o hereditario que predispone a la persona a padecerla en algún momento de su vida, o secundaria a alguna otra patología.

El control de la hipertensión,  es muy importante, ya que se trata del mayor factor de riesgo en lo que respecta al desarrollo de trastornos cardiovasculares es por eso que se establece la necesidad de cambios en el estilo de vida para lograr controlar la presión arterial y vivir saludablemente.

 

Reducir la ingesta de sodio

Si bien la reducción del consumo de sodio disminuye la tensión arterial, esta respuesta varía considerablemente entre individuos, pero es recomendable una ingestión inferior a 2.4 gr. de sodio o 6 gr. de cloruro de sodio (sal de mesa) por día ya que en Argentina el consumo es excesivo rondando en los 12 a 14 gr. día. Se recomienda el reemplazo por condimentos aromáticos, hierbas.

Limitar la ingestión de alcohol

Se recomienda en hombres una ingesta inferior a 2 vasos de vino, 2 latas de cerveza o 2 medidas de whisky (graduación 80), mientras que para las mujeres es la mitad de lo recomendado para los hombres.

Realizar actividad física aeróbica

Lo recomendable es realizar ejercicios aeróbicos como caminatas, ciclismo, natación, baile, etc., con una intensidad moderada tres a cinco veces por semana entre 20 a 60 minutos

Evitar el sobrepeso

La pérdida de peso aunque sea en un porcentaje pequeño, es uno de los métodos que mejores resultados da para disminuir los niveles de presión

La actividad física disminuye entre 5 y 25 mm Hg. la presión sistólica pero no todos los individuos responden de la misma manera.

Mantener una ingesta adecuada de potasio y calcio

La ingestión elevada de alimentos ricos en potasio (carnes, leche, banana, naranja, pomelo, mandarina, manzana, zanahoria y espinaca) se asocia con la disminución de la presión y de los factores de riesgo cardiovascular. Los suplementos de potasio y las sales ricas en este mineral deben utilizarse con precaución en personas con insuficiencia renal.

La ingestión insuficiente de calcio (leche, yogur, quesos bajos en sodio, pescado) también se ha asociado con el incremento de la prevalencia, sin embargo, con un incremento de calcio por encima de lo recomendado la educción de la presión es mínima.

No fumar

El cigarrillo se relaciona con un incremento significativo de la presión arterial.

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Relación entre obesidad e hígado graso

Son numerosos y bien conocidos los efectos beneficiosos de la pérdida de peso en pacientes con sobrepeso u obesidad.

Los más relevantes y con mayor impacto sobre calidad de vida y disminución de la mortalidad se centran en la mejoría de patologías como hipertensión, diabetes, dislipemia, etc.

Sin embargo, existe una patología silenciosa y poco jerarquizada entre los problemas de un paciente obeso que es la esteatosis o ¨hígado graso¨.

Se refiere a una enfermedad del hígado caracterizada por acumulación de ácidos grasos y triglicéridos en las células hepáticas (hepatocitos). Cuando este cuadro se acompaña de inflamación (hepatitis) no relacionada al consumo de alcohol, se denomina esteato-hepatitis no alcohólica.

Al lo largo de su evolución puede progresar hasta llegar a la cirrosis. Constituye una de las principales causas de enfermedad hepática por su estrecha asociación con la obesidad y la alta prevalencia de ésta.

Los hallazgos son alentadores y probablemente sumen otro beneficio (a los ya conocidos) a la reducción de peso en pacientes obesos con indicación de tratamiento quirúrgico. El gran impacto de la disminución de peso sobre el compromiso hepático disminuye sensiblemente el riesgo de progresión de los cambios inflamatorios y por ende la aparición de fibrosis (cirrosis).

No obstante, en primera instancia debemos jerarquizar y maximizar los múltiples efectos positivos de la reducción de peso en pacientes con obesidad, que sigue siendo la vía final común para la modificación y control de todos los factores de riesgo.

La pérdida de peso mejorando la calidad y cantidad de alimentos, la incorporación de hábitos de vida saludables, como descansar entre 7 y 8 horas, no fumar y practicar alguna actividad física, ha demostrado la notable mejoría de esta afección.

 

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Cáncer, el tiempo importa

Frente al avance de esta enfermedad es fundamental la detección temprana. Los médicos y especialistas en Oncología se muestran preocupados por las fases avanzadas en las que suele detectarse esa enfermedad.

El Instituto Nacional del Cáncer define a esta enfermedad como el nombre que se da a un conjunto de enfermedades relacionadas. En todos los tipos de cáncer, algunas de las células del cuerpo empiezan a dividirse sin detenerse y se diseminan a los tejidos de al rededor.

El cáncer puede empezar casi en cualquier lugar del cuerpo humano, el cual está formado de trillones de células. Normalmente, las células humanas crecen y se dividen para formar nuevas células a medida que el cuerpo las necesita. Cuando las células normales envejecen o se dañan, mueren, y células nuevas las remplazan. Sin embargo, en el cáncer, este proceso ordenado se descontrola. A medida que las células se hacen más y más anormales, las células viejas o dañadas sobreviven cuando deberían morir, y células nuevas se forman cuando no son necesarias. Estas células adicionales pueden dividirse sin interrupción y pueden formar masas que se llaman tumores.

Los tumores cancerosos son malignos, lo que significa que se pueden extender a los tejidos cercanos o los pueden invadir. Además, al crecer estos tumores, algunas células cancerosas pueden desprenderse y moverse a lugares distantes del cuerpo por medio del sistema circulatorio o del sistema linfático y formar nuevos tumores lejos del tumor original.

Frente al avance de esta enfermedad es fundamental la detección temprana. Los médicos y especialistas en Oncología se muestran preocupados por las fases avanzadas en las que suele detectarse esa enfermedad.

El sistema público y la seguridad social tienen una gestión de la medicina compleja y fragmentada; porque la red es muy amplia y disímil tanto en acceso como en la calidad de las prestaciones.

Los pacientes que encuentran trabas para recibir toda la atención y medicación necesaria en tiempo y forma: ¿Cómo puede el sistema retrasar la terapia de un enfermo joven por temas burocráticos? ¿Por qué no se deriva a los enfermos más rápidamente a los especialistas realmente experimentados en el tratamiento del cáncer?.

Esas son las partes a modificar del sistema, que funciona a veces perfecto y a veces no. Los tiempos entre las primeras consultas, el diagnóstico y el inicio de los tratamientos puede ser extenso, y esto va en contra de los alcances de objetivos y metas terapéuticas posibles.

Es decir, que no son los pacientes los que muchas veces realizan una consulta en forma tardía sino que el tratamiento de esta enfermedad atraviesa etapas burocráticas que entorpecen su curación.

En todo sentido, tanto el diadnóstico temprano, como el rápido inicio del tratamiento, son muy importantes.

 

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Distensión abdominal

La hinchazón y distensión abdominal funcional (HDAF) es una queja gastrointestinal habitual que se manifiesta subjetivamente por síntomas de plenitud abdominal recurrente, presión o sensación de gas atrapado, asociados o no con un aumento objetivo de la circunferencia abdominal.

Para considerarla tal, el síntoma predominante (hinchazón o distensión) debe estar presente durante los últimos 3 meses y los síntomas haber existido desde al menos 6 meses antes del diagnóstico.

Esta enfermedad puede presentarse como una entidad única o superponerse con otros trastornos gastrointestinales como el estreñimiento funcional, el síndrome del intestino irritable (SII) y la dispepsia funcional.

El presente artículo realiza una revisión del conocimiento actual acerca de la fisiopatología, la evaluación y el manejo terapéutico de la HDAF.

El 30% de los adultos de la población general y casi todos los pacientes con SII se quejan de hinchazón y distensión abdominal. La mitad de quienes padecen hinchazón informan también distensión abdominal.

En el SII es más frecuente la hinchazón y, en el estreñimiento crónico, la distensión.

La obesidad desempeña una función importante. Un rápido aumento de peso agrava la distensión y la disminución de peso la mejora. Podría deberse a un reflejo viscerosomático anormal originado en el tejido adiposo abdominal, el cual modula el eje intestino-cerebro y genera HDAF.

La alteración del equilibrio de la microbiota intestinal  podría conducir a un aumento en la producción de gas colónico por fermentación o por disminución de su consumo y así aumentar el contenido de gas intestinal y la distensión.

La intervención dietética es fundamental

Llevada a cabo por nutricionistas entrenados  se logra mayor adherencia del paciente y disminución del riesgo de deficiencias nutricionales. Se deben identificar las intolerancias alimentarias y reducir la fermentación de residuos alimentarios.

Puede iniciarse con una restricción de lactosa y otros carbohidratos poco absorbibles.

Luego, puede aplicarse la dieta baja en oligosacáridos, disacáridos, monosacáridos y polioles fermentables  y otras dietas de restricción.

Debe tenerse en cuenta que una dieta demasiado restrictiva puede alterar la microbiota colónica y ser contraproducente.

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